
Un grito ahogado en la noche y es la oscuridad cómplice de mi dolor. Destruyo mi cuerpo a los ojos de nadie y la soledad oprime mi corazón hasta hacer brotar de él una espuma refrigerante. Ya no siento más que frío, ya mi consciencia fue aplastada. Como una vagabunda salgo a las calles reflejando el horror y la humillación que me han provocado. A quien se haya apoderado de mi alma le aconsejo que no la guarde demasiado tiempo entre sus labios o el veneno que produce llegará hasta su estomago para hacerlo retorcer de arrepentimiento. Ambas buscaremos venganza y no callaremos hasta encontrarla.
1 comentario:
tal vez haya sido ahogado el grito, pero las palabras salen con violencia
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