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Mostrando entradas de julio, 2010

Ella y su beso del diablo

Si te descuidas ella te enamora
Si no le prestas atención, tú te la perderás
Si la cuestionas ella no va a reprocharte,
Solo te verá desde el otro lado de la puerta
Pero si la admiras, ella te enloquecerá

Nunca se sabe bien que podrá ser con ella
Aunque todos sabemos a donde quiere acabar
Se pierde en el camino y toma otros rumbos
Siempre esperando llegar,
Llegar al mismo lugar.

Si nunca ha mojado tus perversiones
Es porque nunca la viste de espaldas
Y si has estado entre sus garras
Sabrás de que hablo cuando pienso que es la mejor

Ella es dueña de un puñado de sueños rotos
Cree que son su mejor canción.
No intentes arrebatarselos nunca
Porque por más que esten rotos
No dudará en arrancarte los ojos
Si es que quieres robarselos.

Vive amarrando esos pedazos de vidrio en sus manos
Con cuerdas gastadas de esperanza
Pero cuando se libera de sus amarres
Suele caminar muy bien
Y si ha escojido un objetivo
Lo acaricia aún mejor

Y es que a esta chica de ojos tristes
Y corazón blando
Maldigo …

Tostadas

Despierto. Ahora puedo oler tus tostadas, filtrándose bajo las cobijas de mi cama, dejando una huella de su perfume a cada centímetro de camino que recorre mi rostro en el aire mientras me desperezo. Ahora pienso en tus tostadas, esas que me daban la bienvenida en la cocina cada mañana al salir de mi perturbada habitación, que se ha vuelto menos perturbadora que el resto de la casa a raíz de tu ausencia. Siempre fuiste tan especial, luciéndote con esos pedacitos de madre, uno tras otro durante lo que duraba cada día. Nos hacías la cama al viejo, a mi hermana y a mi, siempre. Nos lavabas la ropa con jabón blanco y una tabla, a pesar de que hacía rato que se habían inventado aparatos para hacerlo por vos. Cada comida que nos preparabas era hecha enteramente por tus manos y aún así, tenías tiempo para tejernos ropa en invierno y llevarnos a pasear en verano. Nunca pedías nada a cambio, todo lo que ganabas nos lo dabas a nosotros hasta que te cansaste de recibir la quimioterapia y te fuis…

Malena no juega

Como todas las mañanas, mamá me ayuda a calzarme la mochila y abrocharme el guardapolvo luego de tomar el desayuno. Salimos de casa, me sube a su bicicleta y me lleva al colegio por las calles de tierra que se tejen entre las cuadras del barrio. Oímos alguna que otra bocina de coches de los vecinos y respondemos con un amable gesto de la mano y una sonrisa. Luego de hacer unas diez cuadras, mamá me baja de la bici, me da un beso en la mejilla y me voy corriendo a ver a mis amigos que me esperan en la entrada de la escuela para cambiar figuritas antes de entrar a clases.
Nosotros, los varones, en general estamos todos juntos en las escaleras del edificio, mientras que las chicas se dispersan en dos o tres grupos mas pequeños. A las ocho en punto suena la campana y todos nos vamos adentro, ahí es cuando llega ella. Tan silenciosa como mi papá cuando está en casa descansando, sube las escaleras, cruza el hall, camina por el pasillo y entra al salón y se sienta en su banco de adelante, c…