La tarde, gris. Las nubes bajas, alimentadas por el humo de la contaminante ciudad y sus corceles de chapa. La gente: abundante, apresurada, moderna, gris también, porqué no? Las bocinas, el silbato del hombre de seguridad, los tacos, las quejas de algunos irritados…. Son sonidos que crean el ambiente urbano junto con los negocios y los altísimos edificios en esta jungla de cemento, tan altos que nos privan de ver la luz natural. Parado en una esquina bajo la sombra del más alto de ellos, me sentí agobiado. Alcé los ojos y enfrenté al gigante que entristecía mis días despidiendo fuego de mi mirada. Luego de unos segundos de proyectar mi hastío en su fría silueta geométrica, el monstruo de piedra estalló en mil pedazos, dejando ver un portal hacia el sol, tan anaranjado y hermoso… Algunos escaparon conmigo entre los escombros hacia él. Otros, sin embargo, atrapados por al inercia de sus rutinas, permanecieron indiferentes a este increíble suceso, como soñando despiertos que las cosas eran diferentes. Cobardes! Le temen a lo distinto, a los colores. Persisten con su mundo en blanco y negro.


23-03-2007

2 comentarios:

Anónimo dijo...

novia! q lindo esta lo q escribiste me gusto mucho, siempre te dig q escribis hermoso asi como vos jeje! te quiero mucho al!!!
mucho pero mucho!
y vamos a traficar srs y sras cobayas/os jejeje muejejeje!
besos mamamama!

Aldana dijo...

jajaja garcias mama!!! te quiero un monton. Saludos a mi competencia de cuñado, espero que sean muy felices juntos.

Si señores y señoras, proximamente:

COBAYITOS A 8 PESOS CADA UNO

Algodón y azúcar

Él parece de algodón y azúcar, Pero en el centro es una roca despiadada. Él puede llenarte de amor, Pero sus huecos insaciables No te p...