Tomo mi bolso y dejo a mi esposo, a mis hijos, al perro. A los platos que debería estar lavando, a los pisos que necesitan ser lustrados, al baño que le hace falta un repaso, a las ventanas cubiertas de polvo al igual que los posillos del mueble de la cocina. Busco un nuevo comienzo en otra ciudad, un loco amor de adolescentes que me haga sentir viva de nuevo, calles mas tranquilas y menos transitadas… me arriesgo, dejo todo aquí y realizo el cambio o, al menos, sueño con ello. Por ahora, solo voy a hacer las compras.

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