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A Leonardo


Hasta que punto somos conciliables? Con el otro, con uno mismo, hasta que punto la normalidad nos acompaña durante la tristeza y los conflictos de vivir bajo el mismo techo?
Tantas veces respiramos partículas desalojadas del ruido, evadimos el presente en un suspiro prolongado de calma, invadimos al caos con una sonrisa sea cual sea su ferocidad, nos normalizamos con eso? ..............................................................................................


No quiero escribir sobre el caos.
No quiero que parezca que somos solo guerrilleros
Cuando solíamos ser tanto mas que eso.
Había amor entre nosotros y alrededor nuestro,
Los demás podían verlo, nosotros sentirlo.
Estábamos orgullosos, todo era mas fácil.
Pero ahora nuestros tiempos ya no son como antes
Y ya no quiero escribir de nada.
Estaría, quizás, difamando nuestra memoria.

Solo me gustaría que sepas que a pesar de que en cada tormenta
Parezca querer remontar las olas yo sola
Siempre necesito tu abrazo y el de nadie más.
Que todavía te quiero tanto y me gustaría que sigas siendo mi héroe,
Como antes,
Mi amor, mi caballero.



Que esperemos a que pase la tormenta juntos, que vendrán algún día nuestros años de soledad y juventud.


"Y los chicos crecerán y se irán y nosotros nos quedaremos juntos por siempre, haciendo de las nuestras. Siendo NOSOTROS"



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Ella y su beso del diablo

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Con cuerdas gastadas de esperanza
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Bailemos Rock

En la noche, al silencio del sueño
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Bailemos que el dolor es en vano
Yo prometi esperar y eso voy a hacer
Bailemos y sigamos esperando
A quien nos cubra luego con sus brazos
Y no se vaya antes del amanecer.

Si hay un amor infinito
Solo el tiempo lo descubrirá
Mientras tanto bailemos y sigamos esperando
A quien luego no se vaya con el primer amanecer.

El violero sin rostro me arranco la soledad
De un salto y a sus pies me encuentro ya
Bailemos rock esta noche…

Los que fuimos a morir te saludan

Alguna vez me encontré en la cima de uno de los reinados más extensos de este mundo, el de la gran cordillera que se pierde al sur y posee los cuatro climas. Eran otros tiempos. Clavé mi fal e incrusté mis balas en más de mil cuerpos defendiendo mi puesto y a mis hombres. Mi ego se bañaba en la sangre del enemigo, mi codicia se alimentaba de la fortuna de los otros hasta hacer de ellos pobres mendigos. Sentí la gloria al ver los rostros de quienes nos temían y admiraban a la vez. Tuve maestros que me enseñaron, más que a sobrevivir, a pelear por honor. De a poco formé parte una alianza de increíbles caballeros de distintas virtudes que me fueron fieles hasta el último momento, cuando sus gargantas ya no desterraron la desesperanza del último campo de batalla con su grito de guerra. Mi mayor sentimiento de gratitud por haber peleado codo a codo con ellos. Estuvimos tan cerca de ser los mejores, invencibles, inolvidables, dueños de lo que siempre fue nuestro; pero muchos cayeron en las …