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La palabra que no existe

Oigo una palabra que no existe.
Sale de unos labios
Que sueltan la voz mas dulce de este mundo,
Pero ellos tampoco existen.
Oigo una palabra,
Alguien que me llama desde otra habitación
Mientras estoy lavando los platos
O preparando la comida,
Solo para mi
Y juro,
Por cada día que se desnuda
Para convertirse en noche
Bajo la oscuridad,
Que, en soledad,
Mi imaginación es tan fuerte
Que parece querer asesinarme.

Yo no puedo escuchar
Porque mi sentido de la audición
Lo perdí junto a los otros
Y los pedazos de mi alma.
Todos abandonaron mi cuerpo
Y su ausencia se percibe
Tan intensamente
En presencia de nadie más
Que los restos de mi.

Yo no puedo escuchar,
No puedo ver,
No puedo acariciar,
No puedo oler el perfume de los cabellos
Ni degustar las lagrimas
De quien porta la voz mas dulce del mundo.

Imagino esa palabra que no existe,
Imagino su voz,
Sus ojos,
Sus pasos,
Sus risas,
Sus llantos,
Su aroma,
Su pelo,
Sus ropas,
Sus sueños,
Sus juguetes...
Imagino,
Lo imagino,
Porque no existe
Y sin embargo,
Lo amo tanto.

Lo imagino,
Imagino,
Que me dice mamá.

Comentarios

rustic rugs ha dicho que…
Hermoso! Felicitaciones!
Aldana ha dicho que…
Muchas gracias! :)
Aldana ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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¿Qué es dudar?

Estar al borde, a un paso, del vacío. Sobre una cuerda floja, esquivando misiles que se precipitan a embestirnos con sus volúmenes en cursiva e imprenta; antecedidos y seguidos, siempre, por aquellos garabatos que simbolizan su inmensa finalidad. Una tras otra, las preguntas luchan por arrojarnos de un lado u otro de la cuerda, hacia una dirección u otra hasta que la más acertada e inteligente de todas logra desvanecernos a la certeza de una sola y firme respuesta.

Ella y su beso del diablo

Si te descuidas ella te enamora
Si no le prestas atención, tú te la perderás
Si la cuestionas ella no va a reprocharte,
Solo te verá desde el otro lado de la puerta
Pero si la admiras, ella te enloquecerá

Nunca se sabe bien que podrá ser con ella
Aunque todos sabemos a donde quiere acabar
Se pierde en el camino y toma otros rumbos
Siempre esperando llegar,
Llegar al mismo lugar.

Si nunca ha mojado tus perversiones
Es porque nunca la viste de espaldas
Y si has estado entre sus garras
Sabrás de que hablo cuando pienso que es la mejor

Ella es dueña de un puñado de sueños rotos
Cree que son su mejor canción.
No intentes arrebatarselos nunca
Porque por más que esten rotos
No dudará en arrancarte los ojos
Si es que quieres robarselos.

Vive amarrando esos pedazos de vidrio en sus manos
Con cuerdas gastadas de esperanza
Pero cuando se libera de sus amarres
Suele caminar muy bien
Y si ha escojido un objetivo
Lo acaricia aún mejor

Y es que a esta chica de ojos tristes
Y corazón blando
Maldigo …

Bailemos Rock

En la noche, al silencio del sueño
Oigo una guitarra que me llama
Como si tuviera voz propia
Sacude mi alma
Quiere arrancarla de mi cuerpo
Y me hacerme bailar.

Si te sigo no hay llanto
Si me esclavizo a vos solo huelo libertad
Si me secuestras nadie podra amarrarme
Y si en vez de morirme te elijo
Es porque abandono mi egoismo
Y me sexisto para todos los demás.

El violero sin rostro me arranco la soledad
De un salto y a sus pies me encuentro ya
Bailemos rock esta noche para olvidar las penas
Y si el mundo parece haber terminado
Mejor bailemos y que vuelva a girar.

Bailemos que el dolor es en vano
Yo prometi esperar y eso voy a hacer
Bailemos y sigamos esperando
A quien nos cubra luego con sus brazos
Y no se vaya antes del amanecer.

Si hay un amor infinito
Solo el tiempo lo descubrirá
Mientras tanto bailemos y sigamos esperando
A quien luego no se vaya con el primer amanecer.

El violero sin rostro me arranco la soledad
De un salto y a sus pies me encuentro ya
Bailemos rock esta noche…

Los que fuimos a morir te saludan

Alguna vez me encontré en la cima de uno de los reinados más extensos de este mundo, el de la gran cordillera que se pierde al sur y posee los cuatro climas. Eran otros tiempos. Clavé mi fal e incrusté mis balas en más de mil cuerpos defendiendo mi puesto y a mis hombres. Mi ego se bañaba en la sangre del enemigo, mi codicia se alimentaba de la fortuna de los otros hasta hacer de ellos pobres mendigos. Sentí la gloria al ver los rostros de quienes nos temían y admiraban a la vez. Tuve maestros que me enseñaron, más que a sobrevivir, a pelear por honor. De a poco formé parte una alianza de increíbles caballeros de distintas virtudes que me fueron fieles hasta el último momento, cuando sus gargantas ya no desterraron la desesperanza del último campo de batalla con su grito de guerra. Mi mayor sentimiento de gratitud por haber peleado codo a codo con ellos. Estuvimos tan cerca de ser los mejores, invencibles, inolvidables, dueños de lo que siempre fue nuestro; pero muchos cayeron en las …